Cualquier idea de que la covid-19 iba a durar solo unos meses estaba muy fuera de lugar en 2020.
Especialmente después de que se reconociera que el virus SARS-CoV-2 se propaga en gran medida por el aire.
Todos los indicios apuntaban a que provocaría repuntes de la infección en oleadas, como ya sucedió en la epidemia de gripe de 1918.
Además, muy pocos científicos predijeron que veríamos el tipo de mutaciones que hemos visto en un período de tiempo tan corto.
Esto ha hecho que el virus se vuelva más transmisible y con mayor capacidad para evadir la respuesta inmunitaria.
La evolución del virus ha sido tan rápida que la variante delta, que actualmente domina el mundo, es al menos dos veces más transmisible que el virus original.
Esto significa que la inmunidad de rebaño es un tema fuera de la mesa.






